Generosidad vestida de libros

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*El libro goza de cabal salud y da orden a la cultura

 

La generosidad ha permitido a quien esto escribe leer libros desde diciembre de 2017 hasta marzo de este año, gracias a Agüita: Angélica Sánchez y Juan de Jesús López, en medio hacen presencia Raúl Arístides Pérez Aguilar, Ana Livia Salinas González, Gabriela Guerrero, don Felipe Garrido, el editor Marcial Fernández, el novelista y cuentista Carlos Martín Briceño, Miguel Ángel Morales Beiza y Nicolás Durán de la Sierra.

Una novela inédita, novelas, libros de fábulas, antología de cuentos, ensayos, textos periodísticos, antología de poesía, narrativa y poesía combinada con la herbolaria maya, segundas ediciones de poemarios, libros de sanación (sobre el cáncer y la separación de pareja) son parte del acervo personal ya leído y en espera de concluir su lectura, todos recibidos como regalo. Provenientes de lugares con la Ciudad de México, Puerto Morelos, Campeche, Tabasco, Yucatán, Bacalar.

Asimismo, concluir la reedición (ya inconseguible), en el tiempo que se consigna, del libro Las esquinas de Campeche de Enrique Pino Castilla, regalo del editor Eleuterio González, hace más de un año.

Hay dos, estos, sí comprados (y leídos por completo): El arte de la guerra para narcos de Tomás Borges y el volumen II de la Colección de Literatura Gráfica. Letra y Trazo con cuentos ilustrados de Ricardo Elizondo y Eduardo Antonio Parra, por Sergio Flores.

Son 13 autores o compiladores y 19 los libros,  entre los leídos están Ella decidió ser hippy a los 50… y Vainilla, ambos de Agüita, la segunda obra de esta escritora y coordinadora de talleres literarios en Puerto Morelos me llevó otra novela: Máscara de obsidiana de Marcial Fernández (este -último- par leído en un solo día).

La muerte del ruiseñor, novela de Carlos Martín Briceño es otro ya “bebido”, que se puede leer de una sentada o acostada, en la hamaca, pero decidí disfrutarlo en cuatro días.

Máxima generosidad no se puede hallar en este deshumanizado país y mundo, vino de uno de los principales “revividores” de las salas de lectura en el país don Felipe Garrido, quien tradujo de J. M. Barrie Peter Pan y Wendy, del que me regaló un ejemplar. Golosamente disfrutado del adulto al niño y viceversa.

Hay otros a los que ya se inició su lectura sin aún acabarla como La palabra en el espejo: recopilación de una inmersión periodística de Ana Livia Salinas González, Los saberes del Dr. Chakaj de la playense Gabriela Guerrero, con ilustraciones de Iván Rosales. La antología poética Bacalar reflejo azul, de ésta sólo he leído los poemas que se refieren al cenote azul y a los estromatolitos. Sureste. Antología del cuento contemporáneo de la península del antólogo Carlos Martín Briceño, obsequio de Raúl Arístides Pérez Aguilar –rector de la Universidad Politécnica de Quintana Roo, campus Cancún– del cual sólo he leído la parte correspondiente al lar quintanarroense, y más adelante les toca a los narradores de Campeche y Yucatán.

Como se atraviesan labores de investigación y redacción de textos periodísticos, impartición de talleres de ortografía y redacción más los de periodismo cultural, cobertura de festivales culturales y encuentros literarios, presentaciones de libros, así como las relecturas. Como las de hace poco, introducción a una edición de El Príncipe de Nicolás Maquiavelo, la primera del 1989 y la segunda cuya primera edición fue en el 2012 y se revisó la séptima edición del 2017, y la de El arte de la guerra del mismo autor – primera edición del 1997, se revisó la cuarta edición del 2012 -, el tiempo para leer se reduce. Los que sí esperan su turno, y no por que no sean importantes sino porque como lector aplaza uno el placer de algunos textos, son De la vasta piel, antología personal de Carlos Martín Briceño, Al cáncer con amor, el camino natural de sanación y Quizás, quizás, quizás, las dos de Agüita. La segunda edición del poemario :de varia invención de Ramón Iván Suarez Caamal, cuaderno 35 la revista cultural Gaceta del Pensamiento, dirigida por Nicolás Durán de la Sierra. Y la novela inédita de David Guerrero: La explosión del Andrómeda.

Otro que se me olvidaba, también comprado, es Champotón, 500 años de la Mala Pelea coordinado por Roger Elías Cornelio Sosa, mi primer director que sí respeta los textos de periodismo cultural, ya que él sí me pagó desde el primer escrito cultural que publicó en su ya desaparecida revista Agenda. Economía y Finanzas.

Como se podrá notar el redactor es uno de los 11 tipos de lector, en su caso es un lector promiscuo, él que no duda en abandonar un libro que ha empezado para iniciar otro. No puede evitarlo porque le encanta leer y no sabe decir que no. Esto coincide con la frase “El libro da orden a la cultura” de Fernando Savater, expresada en noviembre de 2014.

Mismo año, pero en agosto, se manifestó “Nunca como ahora el libro gozó de tan buena salud. Nunca se publicaron tantos nuevos títulos en la región y a nivel global. Nunca en la historia de la humanidad ingresaron anualmente tantos miembros nuevos a las poblaciones lectoras, entre ellos, significativos segmentos de los sectores más desfavorecidos de los países de la región, que ven en el libro un camino seguro para una plena integración cultural, social y económica”. Comentario del director del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (Cerlalc) de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), Fernando Zapata López.

“Sí, leo como alemán”

 

Esta segunda parte nunca publicada, Del torvo morral al que nombré “Sí, leo como alemán” debido a que en el 2014 se informó que en Quintana Roo un ciudadano lee el 1.29 por ciento de un libro, aproximadamente en nueve años y dos meses y medio (según la Encuesta Nacional de Hábitos, Prácticas y Consumo Culturales del desaparecido Conaculta hoy Secretaría de Cultura, del año 2010), contrario a la población de Alemania que lee un promedio de 12 libros por año, por eso “Sí, leo como alemán”, creo queda más que claro.

Regalos del autor, del editor, más regalados (entregados en propia mano), por correo o estafeta, por intercambio o prestados, y, por supuesto, comprados, llegan los libros. Cómo no va uno a crecer el número de lecturas así, 2013 fue, en parte, para una labor de recuperación del hábito de la lectura, logré leer 19 libros.

Sin pretensiones de hacer un análisis detallado ni una reseña de cada texto, aquí de lo que se trata es de mostrar y demostrar que para leer sólo se necesita la intención y ganas, que hasta sin dinero se puede hacerlo. Esta es la muestra.

Del listado bibliográfico, se aclara, son cuatro textos de índole biográfica que conjugan entrevistas, ensayos, punto de vista, textos del personaje biografiado.

El primer referente es Impronta y vida moderna de Daniel Cosío Villegas, el mejor político que ha tenido México, compilado por Gabriel Zaid, este compendio tiene ensayos, opiniones personales y comentarios sobre su trayectoria editorial.

Otro toca una figura fundamental en la historia de Cancún, José de Jesús Lima. Forjador de Isla Mujeres, porque él, varios años antes de crear los pinitos del, hoy, preciado destino turístico, ya vivía en Isla Mujeres. Trabajo periodístico literario de Juan José Morales (QEPD) que consigna el antes, el después y el ahora de Cancún e Isla Mujeres actual.

En este tenor se puede incluir Efraín HuertaEl alba en llamas, donde nueve escritores revisan aspectos de la prosa poética del Gran Cocodrilo, en 2002, a dos décadas de su muerte, a la vez que salpican el libro de datos biográficos del fallecido autor guanajuatense.

Aprenda de la mafia. Para alcanzar el éxito en su empresa (legal) de Louis Ferrante, en sus páginas integra rasgos biográficos, testimonios acerca de la combinación del nombre de la obra, repartida por el autor en 88 lecciones, inapreciables para los nuevos emprendedores.

Cancún con crudeza

De regreso a la realidad, se muestra la paradoja de la realidad cancunense, inversión, fluidez económica, grandes salarios y contrastante gran pobreza, registra Gabriel Vázquez en su Recuerdo de Cancún quien describe con una amena narrativa a la camarera y el animador del hotel, del taxista y de un encargado de mudanzas, crueles descarnados relatos de los habitantes de la ciudad.

Desnudos de funcionarios políticos en sus inicios, usos y costumbres de la utilización de la ecología entre otros temas relativos a Quintana Roo, tiene Héctor Aguilar Zaldívar (QEPD) con viñetas, artículos, opiniones en Cancún visto desde Cancún, el anecdotario, excelente registro de un fragmento de la historia cancunense. Adiós Wilma incluye fotografías, entrevistas, reportaje, cronología y relatos del paso del huracán devastador por Cancún y sus alrededores.

hectorcobacc@gmail.com

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