Campeche se siente agraviado, tiene “hambre y sed de justicia”: Daniel Sánchez Barrientos

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PLAN B

 

Diputadas y diputados
Compañeros comunicadores
Amigos y público en general:

Hay hombres que luchan un día y son buenos, hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos, pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles  Bertolt Brecht

Haber asumido el cargo de diputado local es una gran responsabilidad social y como tal, haré todo lo posible por no defraudar a quienes, de manera externa, Layda Sansores y Aníbal Ostoa, me invitaron hace tres años a participar en esto que llaman política, pero debo refrendar que mi principal compromiso es con la ciudadanía campechana.
Soy un hombre de izquierda, siempre lo he sido y lo seguiré siendo. Siempre he creído que ser periodista y no ser de izquierda es una contradicción, un “pecado social”, diría AMLO. De este lado están el corazón y los buenos sentimientos.
Cuando hace cuatro semanas, aproximadamente, un compañero fotógrafo me habló de que el Congreso estaba por llamarme, me pronuncié en contra de fungir solamente unas semanas como legislador, lo consideraba absolutamente innecesario, superfluo e inútil.
Pero al ver la lentitud del Congreso del Estado en cumplir con la ley y llamar a los suplentes y siguientes en las listas plurinominales para sustituir a los diputados con licencia, me dije que bien valdría la pena venir a exponer el punto de vista de los ciudadanos, la otra cara de la realidad campechana, la que no se muestra en los medios de comunicación al servicio del régimen.
Ya sé que muchos comunicadores tendrán un ataque de “chovinismo” trasnochado, esos mismos que me han colocado entre los “enemigos de Campeche” y que son financiados por Alejandro Moreno Cárdenas con cuantiosos recursos públicos (Más de 1 mil 358 millones de pesos en dos años y medio, según sus propios informes), cuestionarán mi lugar de nacimiento, pero sólo hay que recordarles que la Constitución estatal reconoce como ciudadanos campechanos a quienes tengan al menos cinco años de residencia en el estado.
Además, no hay que olvidar que Campeche es parte de la gran República Maya, que abarca el sureste de México y parte de Centroamérica, y que alrededor del 50 por ciento de la población del estado no nació en estas tierras.
Reivindico mi legado maya, apelo a rescatar la rica historia y cultura indígenas, a rescatar la memoria de Jacinto Canek, de Moch Cohuó.
Reivindico también la mal llamada “tercera raíz”, a los afrodescendientes, aquellos a los que la historia oficial ha olvidado y que gobierno tras gobierno mantienen en la discriminación en la Península.
Yo y mi familia hemos escogido vivir en Campeche, desde hace más de 20 años, por su paz y su tranquilidad, ahora tan perturbadas, tan en riesgo de perderse definitivamente, por eso hoy hay que hablar claro y de frente. Hay que fijar postura.
Como dijo Layda Sansores en su despedida del Senado, hay que “usar la tribuna como forma eficaz de resistencia, y es lo único que te queda, cuando la línea que lanzan desde Los Pinos (aquí, desde Lomas del Castillo) acribilla los más sólidos argumentos”.
Hay que decirles a todos que Campeche se siente agraviado, tiene “hambre y sed de justicia”, como diría el clásico, y hay que hacer en pocas semanas, emulando a “ya saben quién”, lo que debió hacerse durante los dos años y medio que lleva esta legislatura.
Sé que llego a ser integrante de un Poder Legislativo, que es, como definió la senadora Sansores al Senado, “una institución inservible a una sociedad que no representa, que no sirve de contrapeso al gobierno, porque el presidente (en este caso Alejandro Moreno) tiene la mano metida”.
Pero la realidad golpea insistentemente a la conciencia y se tiene que decir que la administración estatal ha sido un rotundo fracaso, económica y socialmente.
La entidad está en recesión económica desde hace, al menos, 12 años, sin que los sexenios de los priístas Jorge Carlos Hurtado Valdez, Fernando Ortega Bernés y Alejandro Moreno Cárdenas hayan podido reactivar las actividades primarias, secundarias y terciarias.
La cifra más reciente, la del último trimestre del 2017, refleja el gran desastre económico de Campeche: Se volvió a caer 7.6 por ciento el Producto Interno Bruto Estatal, como ha pasado en los últimos 48 trimestres.
Después de caer mes con mes, desde septiembre del 2015, hasta ahora se recuperaron en el primer trimestre del 2018, mil 596 de los más de 40 mil empleos perdidos por el colapso de la industria petrolera nacional. Sin embargo, son de los más mal pagados, los de salario mínimo, ya que la productividad sigue bajando y sigue subiendo la pobreza y la desigualdad laboral, de acuerdo con datos del Inegi y la organización México ¿Cómo Vamos?
Esto se plasma de manera más contundente en Ciudad del Carmen, la otrora “capital petrolera” del país luce más desolada que nunca, a consecuencia de la mal llamada Reforma Energética que impuso Enrique Peña Nieto y votó a favor quien hoy ocupa el cuarto piso del Palacio de Gobierno.
El gobierno actual ha sido incapaz de promover la industrialización, ha preferido apostar al espejismo que representa la Zona Económica Especial, esa misma que pretende imponer en la Isla del Carmen, con un complejo industrial de 50 hectáreas, en detrimento de la flora y la fauna del área natural protegida de “Laguna de Términos”.
Ha sido incapaz también de frenar los crecientes índices de criminalidad en el estado, que presentan registros nunca antes vistos en Campeche. Los delitos de alto impacto, según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad, registran cifras sin precedentes.
El secuestro, el robo de automóviles, los homicidios dolosos y los delitos sexuales están en sus máximos niveles. Ahí están también los feminicidios y las desapariciones de mujeres, denunciados por organizaciones civiles y escasamente investigados por la Fiscalía.
Basta sólo un indicador del Inegi: En junio y septiembre del 2016, el 36 por ciento de los campechanos de 18 años y más se sentían inseguros en la capital campechana. En marzo del 2018, casi se duplicó la cifra. Ahora, el 60.6 por ciento se sienten expuestos a la delincuencia.
En lugar de destinar suficientes recursos para impulsar las actividades económicas, crear más empleos, dignos y bien remunerados, fomentar el turismo y las actividades agropecuarias, “Alito”, como se le conoció en la boleta electoral, se ha dedicado a derrochar el erario estatal.
En 2017, contó con excedentes presupuestales por  3 mil 584 millones de pesos, pero los dilapidó en gasto corriente, la Oficina del Gobernador y en servicios de comunicación social y publicidad, para mantener el férreo control que ha impuesto a los medios de comunicación locales, regionales y nacionales.
Pero no acaba ahí el recuento de los daños de este sexenio. A Alejandro Moreno se le ha ocurrido rebasar a su primer padrino político, José Antonio González, y utilizar toda la fuerza del Estado en contra de quien ose no estar de acuerdo con su gestión.
Ha encarcelado a jóvenes, a líderes sociales, a taxistas, a campesinos y hasta a periodistas, como a Miguel Angel Villarino Arnábar, a quien pretendió robarle 58 días de su vida, con expedientes fabricados por su mejor sastre judicial, su “fiscal carnal”. Por eso urge una Fiscalía autónoma e independiente.
Y por si hiciera falta, Campeche ha pasado a ocupar, según la Coparmex, el primer lugar en corrupción en el país, y el nepotismo está a todo lo que da: Las familias Calderón, Cárdenas, Montero y sus amigos, los Gómez, hacen un ejercicio patrimonialista del poder y se han colocado en puestos de primero y segundo nivel, federales y estatales.
Por todo esto, los campechanos nos sentimos agraviados, burlados por la autoridad, hambrientos de seguridad, sedientos de justicia, dispuestos a apoderarnos de la historia, la de todos, la que nos han robado en Campeche, durante 80 años, los poderosos y los iluminados, entre comillas.
Y concluyo con una cita del gran poeta de la izquierda chilena, Pablo Neruda: “Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera”, esa que se acerca y atisba llena de esperanzas el primero de julio del 2018 en las urnas.

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