Confesiones de un fumador mexicano de tabaco (III) *Por Rodrigo De la Serna

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PLAN B

Por Rodrigo De la Serna

BOCANADAS… HUMOS DE OTRO TIEMPO

Ante la perfección de la época hay días que sólo me ampara la poesía, la estética, mitologías, la historia según Pao Cheng; no es tanto por huir, o comprobar que la estupidez y la cerrazón existen de siempre; aún aspiro hallar el Yin en el Yang de vivir. Y aún fumo.

Hoy es muy efusiva la insistencia en los males que genera el tabaco, en especial los aditivos químicos que le ha agregado la industria tabacalera occidental. La tendencia de la prohibición como regla global, escasamente considera sus orígenes como parte de la cultura de un continente. En este apunte, además de confesar mi adicción pongo mi granito de nicotina para la otra historia, lo previo a la civilización estilo 1492.

El tabaco es una planta nativa de Amerindia, como la papa, el cacao, el tomate, la vainilla… Fue parte del botín llevado a Europa en el siglo XVI y desde entonces se dispersó por el planeta; en sentido histórico es muy temprana la relación gente-tabaco en el mundo occidental. En cambio, a lo largo de milenios los ancestros mesoamericanos tuvieron al tabaco como otra piedra angular de su existencia; la planta se fumaba, claro, pero también era ungüento medicinal, para fomentos, como esencia de rituales, etc. Está presente en mitos y génesis de mixtecos (deidades Yahui y 8 Venado Garra de Jaguar), y de nahuas (el xihuacoatl); era de alta estima entre mayas, totonacos y otras naciones; hay célebres imágenes de esa milenaria relación: gente/planta/humo…

La relación gente-tabaco en el continente amerindio se iniciaría hace unos cinco milenios; junto al maíz, el cacao, plantas y frutos como la salvia, el peyote, el floripondio, los hongos, las semillas de la virgen y otras del mundo prehispánico, se empleaban para sustento y a la vez para alimentar mitos y cultos.

La antropología del siglo XX y observaciones actuales (Le Clézio, Savater, A. Lomelí), han mostrado que los pueblos amerindios comenzarían sus caminos místicos primero a través de la libre alteración de su conciencia –es decir placer, recreación, alimento. Con los siglos obtendrían dos resultados principales en cuanto a su fuero interno;

1) el sacerdote/sacerdotisa como voz/representación del dios oficial;

2) la figura indomable de una mujer u hombre, cuyo ser era poseído/agraciado por fuerzas más antiguas y poderosas, gente hoy nombrada “chamán” (Tisitl en náhuatl, X’men o H’men en maya).

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Chamanes y gente de conocimiento ancestral encarnan a diosas-dioses, a quienes poco importa el nombre o imagen que se les ponga; un volcán, un torrente, el viento, el rayo y el trueno, el mar, animales, piedras, plantas, huracanes, la nieve, la montaña, el desierto o la selva, son fuerzas que están más allá del bien y el mal; son ininteligibles a la mente humana aún hoy, excepto para las excepciones de siempre hoy llamadas la Ciencia.

Irracionales por igual son los caminos chamánicos, su único intérprete es esa persona que comunica a los simples mortales con los meros-meros del universo. Célebres ejemplos recientes son María Sabina, Don Juan Matus y Aniceto Verduzco, todos fumadores insignes.

Cuando la planta llegó a África, Oriente medio y lejano, al Cáucaso y Europa, se hizo del gusto popular; en Siberia se disfruta fumar pipa, a chinos y árabes les fascinó al igual que a tantas regiones africanas; y el tabaco se integró a sus rituales y creencias, también tienen al humo como parte del contacto con la realidad aparte. Un día de estos he de aproximarme a las prohibiciones que también ha sufrido desde el siglo XVII.

Esta perorata de fumador no se propone hacer un sumario de un lapso milenario, en este caso la relación gente-tabaco en Mesoamérica y el Caribe; sólo señala unos destellos.

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Hay quien dice que los mayas veían las estrellas fugaces como colillas del K’úuts (tabaco sin el filtro actual), que tiraban diosas y dioses; cuentan que producían truenos, relámpagos, rayos, cuando les daba por usar el pedernal y divertirse con las chispas, las reacciones tan humanas de la gente de maíz en medio de 13 cielos y 9 inframundos.

Sacerdote fumador maya (¿cuántos años le echamos al viejo: 50, 60, 70… más?)

Horizonte clásico temprano, Uaxactún, Guatemala

Hace unos 1600 años ya se estilaba fumar en fiestas y en cortes reales; como muestra la imagen, no había problema si el pariente chango asistía en traje de Adán, eso sí, con singular corbata y el gran cacao en mano

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De un modo quizá menos sofisticado, la planta tenía (¿tiene?) igual peso existencial en el actual Caribe, islas y litoral; en la región se da una fina variedad de la hoja, la oscura o rústica. Si hoy la llamamos tabaco, se debe a que así lo reportó en castellano algún tipo de los que hace cinco siglos ahí saqueaban lo que fuera –Colón el primero. Así le oían a los tainos referir una isla cubierta por una planta: Tobago, sonido caribe difícil para la árida lengua del civilizador, que lo castizó tabaco.

En este punto hay discusiones añejas, pues hay quien afirma que tainos y caribes llamaban “tobago” a la pipa para fumarse la hoja enrollada. Decirle cohoba/cohiba, como se le decía en taino occidental a la solanácea, por lo visto tampoco era sencillo, fue mejor referir esa isla como Cuba y a su planta como vocablo para el tabaco oriundo.

Fumar “la pipa de la paz” aún es una metáfora usual de acuerdo y coexistencia; es otra muestra de la ancestral presencia de la planta en los pueblos al norte de Amerindia.

Recreación de ceremonia taino, el tabaco en el altar

Recreación de algo nunca visto (ni olido ni probado ni fumado) por gente de razón

Tabaco como rapé en Amazonia

Tabaco y ayahuasca

En otro espacio me aproximaré al empleo que las naciones indias de México y del continente hoy le dan al tabaco; poco queda de los usos y costumbres originales. No obstante, también es notorio cierto cambio de percepción socio-gubernamental si el acto de fumar forma parte de algún ritual o conmemoración, una aparente tolerancia que incluye mariguana, hongos, peyote, y otras plantas o fruto.

Casa del árbol SMA

sept 2018

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