Sirve aprender de la historia: Francisco Verdayes, a 30 años del Gilberto en Cancún

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Plan B

Héctor Cobá

Fotos: Héctor Cobá

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Hay que aprender de la historia, para eso sirve, si ésta no sirve para tener un mejor futuro, la historia no sirve, recomendó Francisco Verdayes respecto a los estragos del huracán Gilberto en Cancún, y analizó los contrastes informativos en 1955, 1988 y en la actualidad, así como recordó anécdotas en las Jornadas de Historia y Memoria. A 30 años del huracán Gilberto 1988-2018, en la ciudad de Campeche.

Convocado para platicar su experiencia ante el Gilberto, hace tres décadas, en un foro organizado por el Seminario de Historia, el autor de la investigación Cancún antes de Cancún, rememoró varias anécdotas del hecho histórico así: Los que vivimos el huracán Gilberto estábamos enterados que era uno de categoría uno, sin saber que era un monstruo, que inauguraba la categoría cinco, según la escala Saffir-Simpson. Hace 30 años, el 13 de septiembre, el gobierno del Quintana Roo no supo qué hacer ante un huracán como el Gilberto, desconocía que se encontraba ante una situación inédita. El 12 de septiembre, un día antes, no se había dado una alerta como se hace ahora, no había internet, no había tanta tecnología.

Por qué hablas de cosas tristes, le comentaron y contestó “lo malo lo tenemos que platicar porque tenemos aprender de la historia. Para eso sirve  la historia. Si la historia no sirve para tener un mejor futuro, la historia no sirve. La historia no es lineal”.

Muertes, ¿número desconocido?

Los datos chocan, en cuanto muertos, el número oficial en Campeche fue de ocho, similar al notificado por Quintana Roo, aunque en el segundo caso según el video de Oscar Cadena, pescadores declaran que supieron de 12 muertos tras la devastación del fatídico huracán, en el programa “Cámara Infraganti, trasmitido en 1988 a través de Televisa, “El huracán Gilberto visto por la televisión nacional”, donde el periodista Óscar Cadena documentó las afectaciones que sufrió la península de Yucatán por el paso del citado huracán.

Verdayes citó, en la Biblioteca Campeche, dirigida por Gabriel López Martínez el libro Cancún visto desde Cancún de Héctor Aguilar Zaldívar, donde se incluye un texto que habla de la embarcación El Triunfador, que zozobró y hubo 52 fallecidos y el gobierno quintanarroense dejó la cantidad en ocho muertos. Más de 52 muertos en una sola embarcación, a la que nadie importó, a lo mejor porque eran campechanos, tabasqueños y yucatecos. El secreto mejor guardado de Quintana Roo. Otro barco con tripulación de 28 cubanos es el Portachernera 1, que encalló en playa Las Perlas.

Del Janet al Gilberto

En el caso del huracán Janet que mató más de 80 personas el 27 de septiembre de 1955, resaltó que el gobernador Margarito Ramírez (quien estuvo 15 años en el poder) pudo avisar a través del perifoneo y bocinas que la gente se fuera a las partes altas de la ciudad de Chetumal.

Ante las discordancias en los números de desparecidos en una conflagración natural como los huracanes, el número oficial siempre hay que multiplicarlo por dos o por tres, destacó.

En Cozumel, el día 13, que llegó Gilberto a las costas quintanarroenses, hacía poco que había egresado de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, estaba en Cozumel donde tenía un programa en la radiodifusora local, que duraba cuatro horas, cuyo tiempo contraté y comercializaba.

Ese día, el dueño de la radio Luis Pavía Mendoza ordenó aquí sólo se van a quedar dos locutores, tú y Francisco Verdayes aunque yo no era empleado de la radio, era ajeno, un bróker, cuando tenía 22 años, hoy tengo 52, intrigado pensé, ¿yo por qué?, como dijo Fox; sin embargo, me sentí como uno de los superhéroes que mandan a una misión especial no espacial.

A las 23:00 horas, la gente ya sabía lo que el huracán Gilberto era, era un monstruo. Seguíamos transmitiendo, y se inauguraba la escala 5 de Saffir-Simpson en los fenómenos naturales. Estábamos en la cabina de radio, era de vidrio, el viento, las cosas que caían provocaban mucho ruido. Nos hablaban para que saliéramos y bajáramos de la cabina. Le digo a mi compañero ¿no escuchas como vocecitas? Sí, me contestó. Al fin escuchamos bájense, bájense. Esa fue nuestra salvación. La cabina por la fuerza del viento estalló. Si no bajábamos sería otra persona la que estaría platicando en esta mesa.

En el caso de Cancún, que es lo que me atañe, Miguel Borge se vio muy mal, más que Gilberto era un huracán que rebasaba las expectativas, muy grande, concluyó.

Dos voces más

Gustavo Sánchez, excorresponsal de Televisa, habló del Gilberto como reportero, cuando le tocó ir a Cancún a cubrir la noticia.

Señaló que un reportero observa los detalles, va recogiendo las vivencias de la comunidad en comunidad, como sucedió con las víctimas del Gilberto. En estos casos siempre hay que agradecer a los elementos del Ejército Mexicano (Sedena) y de la Secretaría de Marina (Semar).

Asimismo, el teniente de la Secretaría de Marina (Semar) José Wilbert Villaseñor Ávila resaltó su encuentro con un par de adultos mayores, víctimas del Gilberto, quienes no querían dejar su casa sola, y tuvo usar una estrategia y labor de convencimiento para llevarlos a un lugar seguro, cumpliendo uno de los preceptos básicos y principal misión de la Marina, auxiliar a la población civil en caso de desastre natural.

 

hectorcobacc@gmail.com

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