Hazaña de León-Portilla, descifrar nexo erótica-náhuatl: Ruy Sánchez

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Una de las grandes hazañas de Miguel León-Portilla fue descifrar la relación entre erótica y náhuatl, conceptos y vocablos que tan lejanos —en su origen—, arrojan luz sobre el uso de la cosmovisión y cosmogonía de los antiguos mexicanos.

Así presentó el escritor y poeta Alberto Ruy Sánchez el libro Erótica náhuatl, iniciativa recopilada, estudiada y traducida por el autor de Visión de los vencidos, publicada por El Colegio Nacional y Artes de México.

Al acto efectuado en esa institución educativa también acudieron Alfonso Alfaro, director del Instituto de Investigaciones de esa casa editorial; Miriam López, egresada de la Escuela Nacional de Antropología e Historia, y el científico Antonio Lazcano Araujo.

“Hablar de la filosofía náhuatl, del erotismo y la sexualidad, es una combinación fascinante. Los escritos compilados en esta antología no son casualidad, pues León-Portilla logra aludir al dios sexual Eros, pero trasladado a los nahuas”, enfatizó Ruy Sánchez.

“Si algo nos ha enseñado el autor —añadió— en la enorme labor de traducir la poesía náhuatl es que las traducciones están vivas. Es decir, que siempre es posible volver a interpretarlas, pero añadiendo algo que quizá antes no se había comprendido.

“El lector podrá darse cuenta de que en el mundo náhuatl no sólo hay diferentes registros sexuales y eróticos, sino que también podrá apreciar la manera en que Miguel León-Portilla se acerca a éstos. Es un legado digo de valorarse.”

Erótica náhuatl, ilustrado con grabados de Joel Rendón, contiene los textos La historia de Tohuenyo, El canto de las mujeres de ChalcoLas querellas del amor: canto de tórtolasNezahualcóyotl y las dos ancianas libidinosas y Afrodita y Tlazoltéolt.

El primer relato (ambientado en la guerra) aborda la historia del rey tolteca Huémac, quien hace que un tohuenyo (vendedor de chiles) cohabite con su hija y ésta se enamora de él. En ese texto, las palabras chile, pájaro y gusano hacen referencias al órgano sexual masculino, y de alguna manera aluden al doble sentido o albur mexicano.

Durante su intervención, Antonio Lazcano Araujo lamentó que por razones de salud el historiador y experto en filosofía náhuatl Miguel León-Portilla (Ciudad de México, 1926) no acudiera a la presentación.

“Miguel es uno de los autores más entrañables, no sólo del Colegio Nacional sino de la comunidad académica mexicana. Su libro es una especie de caja de pandora que cuando se abre desencadena múltiples escenarios.”

Por su parte Miriam López leyó algunos fragmentos de Erótica náhuatl y recalcó que estudiar el erotismo es fundamental porque además de permitir conocer el comportamiento cotidiano de mujeres y hombres, también proporciona información sobre las formas de interpretar al mundo en sociedades en donde la religión ha permeado todos los aspectos de la cultura como la náhuatl.

“Las prácticas sexuales y eróticas de los dioses en los mitos no son ajenas a la vida en sociedad; son actividades comprensibles para la humanidad e inherentes a la religión. Además, las prácticas eróticas eran imperativas para mantener el equilibrio universal.

“En la literatura náhuatl existe una distinción en la concepción del cuerpo y el deseo según el género: las mujeres se conciben como insaciables; no padecen de agotamiento sexual. Es la mujer, quien acude al juego erótico. Aplaudo el lanzamiento de esta iniciativa cultural y estoy segura de que este testimonio nos ayudará a comprender a nuestros antepasados.”

Finalmente, la lingüista y filóloga Ascensión Hernández Triviño, esposa de Miguel León-Portilla, dijo: “Miguel hubiera querido estar aquí con nosotros y lo está en espíritu e inmortalizado en esta obra. Él logró conjuntar las ideas mesoamericanas y las ideas de la antigüedad clásica enseñándonos, como siempre, que el hombre tiene una esencia única sin importar su tiempo y espacio. Este libro es resultado de tres grandes esfuerzos: del autor, del grabador y de los artistas editoriales».

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